No me tomen el pelo

Un libro debe tener un desenlace lógico y acorde con la historia presentada por el autor

Ya imagino que con el título que he puesto, han comenzado a leer esta entrada sin saber muy bien de que va el tema que quiero tratar hoy, pero es que tampoco encontraba otro titulo mejor, mea culpa.

Imaginen que comienzan a leer un libro, (me vale lo mismo para una película o serie, que también pasa y muchas veces) y se encuentran de inicio con una trama interesante, se ha presentado unos personajes normales, en una ambientación normal frente a una serie de sucesos que deben resolverse conforme avanza la narración. Hasta aquí todo perfecto, el libro me ha enganchado, principalmente por que quiero saber como esos “personajes normales” se encuentran ante esa situación y como consiguen resolverla, de manera que avanzamos paginas buscando esa respuesta. Y en algunos casos aquí es donde siento que me toman el pelo. Cuando llega el momento de revelar la solucion esta aparece en forma de espiritu, de fantasma, de cosa mágica, extraterrestre o cuarta dimension. No sé si me explico, voy a intentarlo.

No rechazo una historia de fantasia, magia o extraterrestres, no me entiendan mal. Si comienzo un libro entre trolls, elfos o marcianos, entiendo que en esa historia puede pasar casi de todo. Pero desde la pagina uno el autor ha puesto encima de la mesa que es una ficción basada en otras leyes que no son las que rigen en nuestro mundo real. Lo que no me gusta, o no quiero aceptar, es que me presentes una familia, o una situacion de gente normal, y que el autor solo sepa resolverla inventando un espiritu, un suceso paranormal, o cualquier otra cosa que se saque de la manga. Una cosa que yo procuro tener en cuenta a la hora de escribir es la posibilidad de que sea posible lo que estoy escribiendo, que el lector entienda que es creible y pudo suceder como yo le explico.

Con un ejemplo quizás se entienda mejor:

“Laura estaba desesperada, hacía sólo dos horas que le habian dado el puesto de niñera y allí estaba ella, buscando en el parque a Carlitos, el niño de tres años que habían dejado en sus “competentes” manos. ¿Cómo había podido despistarse mientras el niño jugaba con la arena y su cubo? Las otras niñeras, presas de angustia tambien, le ayudaban a buscar al pequeño.

De pronto Laura giró su cabeza, desde un punto lejano sonaban gritos, ella corrió en esa dirección. En su mente un solo deseo, que el niño estuviera bien, que no le haya pasado nada. Salió del parque al punto donde se estaba concentrando la gente, ya no se oían gritos, solo murmullos. Laura se abrió paso entre la gente para comprobar qué era lo que les llamaba la atención. Carlitos estaba sobre un niño mucho mayor que él, le estaba dando una paliza tremenda. La victima de aquel trato, de unos quince años, sangraba abundantemente por la boca. El pequeño, con su puño en alto preparado para el siguiente golpe, miró hacia Laura, con una bella sonrisa infantil pronunció estas palabras.

  • ¡Es que me ha quitado mi cubo, señorita!”

¿Entienden lo que les quiero decir? Si estoy leyendo la historia, y estoy buscando, pensando, analizando el tema, estoy pensando un posible desenlace, esperando que el autor me guie o me explique “el porqué” o “el cómo” se ha llegado a esta situación. Si desde el principio el autor me dice que Carlitos es hijo de Superman, entiendo que la criatura me puede realizar un acto semejante, entraría dentro de una “lógica probable” en ese contexto, pero si el autor no ha incluido una premisa semajante, lo siento, “Me estas tomando el pelo”.

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