Un Milagro Deportivo

Hoy voy a intentar explicar como se hace lo imposible, y, además, con relativa frecuencia. No sé si lo lograré, me temo que será difícil, pero no suelo rendirme fácilmente. En este último mes me ha tocado vivir directamente, casi en primera persona, un milagro de esos que, parece, no se pueden lograr. Pero que ya son tan habituales, que no se les da el mérito que realmente tiene. Espero saber transmitir solo una pequeña parte de lo que he sentido, eso sería mucho para mí, si lo consigo.

Antes de nada, hay que ponerse en situación. Vivo en Carboneras, un pequeño pueblo que, incluyendo todas las pedanías y barriadas, suma sus buenos siete mil habitantes, pero no más. Lo que nos convierte en un minusculo pueblo. Somos algo así como la aldea de Asterix, algo perdido al borde del mar, un sitio donde tienes que querer ir expresamente, si no es así, difícilmente llegarás.

En este pueblo, por circunstancias que se dieron mucho antes de yo llegar, en las que no voy a entrar, porque, sinceramente, las desconozco y ahora no vienen mucho a cuento, se potenció seriamente el deporte del balonmano. A lo mejor pudo ser el rugby, o el tenis, o quizás el curling o el bobsleigh, pero el impulso lo recibió el balonmano. Hoy en día, por lo menos desde los casi veinte años que vivo aquí, se apoya a casi todos los deportes. No olvidemos que seguimos hablando de un pequeño pueblo de siete mil habitantes. Lo que ocurre es que monitores para los niños, entrenadores, y sobre todo, padres, prácticamente todos los padres de los niños y niñas que practican este deporte, conocen el balonmano y saben como se vive desde dentro. Mi hijo, además de practicar tenis, pádel, baloncesto o futbol, decidió probar con el balonmano, convirtiéndose en uno mas del equipo, tras unas pocas temporadas.

Ocurre que cuando llega el verano, se practica la versión estival del balonmano, el balonmano playa, que si todo va como me comentan, será deporte de exhibición en las próximas olimpiadas. El verano pasado, en su primer año de infantiles, unos cuantos niños,  entre los que estaba mi hijo, tuvieron la osadía de juntarse para jugar un torneo en Almería, por probar y divertirse, más que nada. No me pregunten como, se trajeron el trofeo como campeones. Aquello ocurrió el año pasado, durante el invierno han continuado jugando al balonmano pista, cuando terminó la temporada, hablaron con algún entrenador, sobre la posibilidad de jugar la temporada de balonmano playa, mas o menos en serio. Un entrenador, joven, muy joven, pero con una valiosa experiencia a sus espaldas (campeón de España, si mal no recuerdo) se atreve a entrenarlos. El ayuntamiento monta de cara al verano, en la playa, un par de campos, que son usados para practicar. Hay que decir que el ayuntamiento de Carboneras, como siempre, apoya con una escuela deportiva de balonmano playa, de manera que los meses de junio y julio se reúnen varias categorías, tanto masculinas como femeninas. Yo conozco mas profundamente la de infantil masculino, que es donde ha participado mi hijo, y a la que yo he acompañado siempre que he podido por todos los campeonatos que han jugado. Los propios niños han buscado sus patrocinadores, a los que, desde aquí, mando mi mas sincero reconocimiento, por que han sabido apoyar a un equipo que ha dado el máximo, rindiendo a un nivel excelente.

No quiero extenderme demasiado en estos detalles, pero después de un mes y poco de competición, nuestro equipo de balonmano playa, los “Carbotocaitos” en la categoría infantil presenta el siguiente palmarés.

  • Terceros en el Arena 1000 de Antequera
  • Subcampeones en el Arena 1000 de Orihuela
  • Campeones en el Arena 500 de los Alcaceres.
  • Campeones de Andalucía

Estas son las credenciales de un equipo de un pueblo pequeño, todos los jugadores son de aquí, no hay fichajes estrella o de relumbre de otros sitios, son niños, que, desde siempre, han jugado juntos, a las canicas, al escondite o a la pelota. Eso es lo milagroso. En esto es en lo que quiero poner el foco.

Los equipos de Carboneras, este pequeño pueblo, se atreven a presentarse al Campeonato de España de Balonmano Playa, que este año se ha celebrado en Laredo, Cantabria. Una magnifica playa, donde tenían preparados trece campos, si, trece, que comenzaban a jugar partidos simultáneamente desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche, con un breve descanso para comer. Un pequeño pueblo almeriense se atreve a presentar equipos infantiles, cadetes y juveniles, tanto masculinos como femeninos, también un equipo senior, esta vez solo masculino. Imagínense, siete equipos que vienen del pequeño pueblo. Sin embargo, para sorpresa mía, en el mundo del balonmano, aunque siguen extrañados, todo el mundo sabe que en este perdido pueblo se juega a este deporte. Para mí es una sorpresa, no tanto para los que llevan mucho tiempo en este deporte. OJO; los siete equipos carboneros pasan sin problemas las distintas fases de grupos que le han tocado. Todos, repito, todos los equipos del pueblo pasaron a la siguiente ronda, dejando detrás autenticas selecciones.  Finalmente, los Senior quedaron cuartos en su categoría, algo digno de elogio, ya que son todos compañeros desde hace muchos años. El equipo infantil, aunque seguí en la medida de mis posibilidades todas las categorías, fuel al que más atención presté, tienen que entenderme, deber de padre.

En la fase de grupos les tocaron tres huesos duros, un equipo gallego, uno madrileño, y otro de Almería. Los tres fueron ganados rotundamente por nuestros niños. Al quedar primeros de grupo, esquivamos los octavos de final, quedando citados en cuartos con un serio candidato al campeonato de España, nos tocó jugar con el Ciudad de Malaga. Imaginen un pequeño pueblo, que con trabajo logra montar un equipo de doce jugadores dignos de competir en un trofeo tan serio como este, contra la selección de una ciudad como Malaga, donde sabemos que autenticas estrellas han sido descartadas para jugar, solo los mejores han venido a este campeonato. Los niños sabían que tenían enfrente a un gran equipo, pusieron lo mejor de sí mismos y ganaron contundentemente a la selección malagueña.

La semifinal no se presentaba mas fácil, ni mucho menos. Nos toca jugar contra el Bahía de Algeciras. Los algecireños quieren vengarse de nuestro equipo, ya que ellos son los subcampeones de Andalucía. Sí, es el mismo equipo al que ganamos en Lepe, sólo que reforzado con algún jugador de Barbate. La selección del campo de Gibraltar, reforzada con lo mejor de la zona de Barbate contra los doce amigos de este pequeño pueblo. Nos ganaron el primer Set, tocaba sufrir y remontar. Los niños se convencieron de que podían hacerlo, su entrenador los dirigió magníficamente, como siempre, lo que nos llevó directamente a la final. El esfuerzo había dado una gran recompensa, pocos pueden decir que han jugado una final de un campeonato de España. Estos niños ya pueden decirlo.

En la final nos esperaba el ARSH Team, de Granollers. Yo no lo sabía, pero todos conocían aquel equipo, es la selección de Cataluña de balonmano pista, pero en Balonmano playa. Imaginen la comparación, los elegidos de toda Cataluña, contra el equipo del pueblo de siete mil habitantes. El duelo fue bastante mas igualado de lo que cabria esperar. Solo la brillante actuación del portero catalán, desequilibró la balanza hacia su lado. Nuestros niños hicieron un dignísimo papel, seguramente todavía no lo han asumido o asimilado. Pero en menos de dos meses, al palmarés que antes hacía referencia, hay que sumar ser Subcampeones de España.

Un señor, que todavía no se muy bien quien es, aunque llevaba acreditación de la Real Federación de Balonmano de España, me felicitó al saber que uno de aquellos héroes era hijo mío, (aunque me siento un poco familia de todos ellos, son unos chicos maravillosos). Decía que aquel buen hombre me felicitaba, y me dijo que no llegaba a entender cómo podían aparecer tantos jugadores y jugadoras de calidad, de un entorno tan pequeño como Carboneras. Que había venido a conocerlo esperando encontrarse algo excepcional, unas instalaciones de alto rendimiento o algo parecido, pero que al llegar se encontró con que entrenaban en el patio de una escuela. Que todo era fruto del esfuerzo y ganas de unos pocos. Me dijo que convertir en normal y habitual, algo imposible, tenia que ser un milagro. Bien pensado, aquel hombre tenía razón.

Enhorabuena a todos los niños y niñas que participaron, también a los seniors, que hicieron un gran papel, unos con mayor fortuna que otros, pero todos dando ejemplo de lo que se puede conseguir con trabajo y ganas. Lo dicho, enhorabuena jóvenes.

Muchas gracias por llegar hasta aquí, ya puestos, si puedes y te apetece, comparte el enlace de este artículo con los botones de abajo, para conseguir la mayor difusión posible.

Como siempre, desearos lo mejor, nos vemos pronto.

A36

1 comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s