Juegos de Guerra

 Hoy toca una de esas historias que os gustan, de las que tienen como consecuencia que, después de leerla, cuando me encontráis en cualquier sitio, alguien me pregunta ¿pero eso es verdad? Pues sí, todo lo que he puesto por este blog es real y puedo dar varias personas que vivieron conmigo estas historias. Unos solo una, otros han visto conmigo varias. Si hay algún fallo, es de mi memoria en los detalles, en lo esencial, os puedo asegurar que todas estas historias son verídicas. A lo que voy.  En los ejércitos modernos es frecuente realizar maniobras conjuntas internacionales. En esta entrada, voy a comentar alguna, sin repetir la que ya os conté en su día.

Nos tocó hacer unas maniobras conjuntas con el ejército ingles. Como escenario se escogió el campo de maniobras de Viator, en unas fechas que fueron decisivas para la ocasión. Digo que fueron muy importantes por lo que comentaré después. Se realizaron la última semana de Abril, rozando el mes de mayo. Los ejercicios prácticos preparados, llega el ejercito ingles al aeropuerto de Almería, (no venían con vehículos de apoyo, aquellas maniobras eran tácticas y solo vino un batallón de infantería, los soldados de a pie, con su equipacion personal, armamento, tiendas de campaña, basicamente) se suben en los autobuses preparados para ellos, los traen al campamento y  comienzan los “Juegos de Guerra”. Nosotros, los de artillería, cubríamos a los actores protagonistas de aquellas maniobras. Un batallón español, “el Nápoles”,  bien preparados y acostumbrados al duro campo de maniobras de Viator, normal, era en el que “jugaban” a diario. Con ellos el batallón inglés, recién aterrizados desde la fría y gris Inglaterra (gris por lo de los días nublados). No recuerdo bien cuál era el guion de aquellas maniobras, pero seguro que me equivoco muy poco. Se supone que nos han invadido, esto obliga a nuestras tropas a replegarse al interior (A lo más profundo del campo de maniobras, Sierra Alhamilla) desde allí se reorganizan las fuerzas y hay que reconquistar por completo el campo de maniobras. Apoyo de artillería, de ingenieros y de carros de combate a los dos batallones, sin importar la nacionalidad. Nosotros sabíamos que los ingleses estaban ya en posición, pero como cada uno estaba en su sitio, no los habíamos visto. En aquel tiempo nosotros vestíamos de inmaculado color verde caqui, por lo que nos habían dicho, ellos llevaban uniformes de camuflaje del desierto, con tonos ocres y marrones.

Nosotros, los artilleros, el primer día de aquellas maniobras, hicimos nuestros ejercicios de cobertura y apoyo a la infantería, todo correcto. Las novedades que pillábamos por las radios eran positivas, básicamente, que el batallón del Nápoles estaba consiguiendo los objetivos previstos. Del batallón ingles no se sabía novedad alguna. El segundo día de maniobras, seguimos apoyando supuestamente los dos batallones, aunque ya recibimos algún chivatazo de que algo no iba muy bien con los ingleses. Cuando pudimos recibir más información, nos enteramos de lo que había pasado. Recuerdo que estábamos en la última semana de Abril, aquel año, en aquellos días, hacía calor, mucho calor. Los ingleses no entendían que venían a un clima “algo distinto” al suyo, llegaron con ropa térmica, de primavera para ellos, para nosotros seria ropa para ir al polo norte. El primer día, entre el calor y los sudores, sufrieron una avalancha de lipotimias. No pudieron conseguir ni un solo objetivo de los que tenían planteados. Ojo, en aquellos tiempos, los soldados españoles eran militares forzosos en su mayoría, vamos que los soldaditos de a pie eran de reemplazo, los ingleses eran profesionales, no pensemos que eran jóvenes pensando en escaquearse de unas maniobras. Después de un día insoportable para ellos, ya que tenían que sumar una temperatura muy superior al verano inglés, con una ropa de abrigo, para relajarse y descansar, intentaron recuperar fuerzas en sus tiendas de campaña. Error. Resultó que el ejercito ingles estaba muy preparado y equipado. Hasta el último detalle. Las tiendas de campaña eran térmicas, para que puedan disfrutar de un merecido descanso, acumulan el calor del sol de día, para mantener calentita la tienda por la noche. Eso en la zona de Manchester, Escocia o Londres debe venir muy bien, seguro que es lo mejor, pero en Almería con más de veinte grados de día, con todas las horas de sol a su disposición, con noches, parece que intentar entrar en las tiendas era imposible, por poco les da algo. Tanto es así, que los servicios médicos dijeron que no podían seguir en aquellas condiciones. Mientras el batallón del Nápoles iba cumpliendo sus objetivos, los del segundo día de maniobras, el batallón ingles se subía en los autobuses correspondientes y fueron enviados a Almería capital, para que compraran algo de ropa con la que no cocerse los días que todavía tenían que estar por Viator. Alguno recordará la tienda del Paseo, cerca de la Puerta de Purchena de Uberam moda. Creo que nunca, ni en rebajas, hicieron una caja semejante a la de aquel día. Todo un batallón ingles se vistió allí. Como no les pidieron que compraran ropa militar, por que también era del todo imposible, se compraron lo que quisieron. Cuando luego nos cruzábamos con los ingleses por el campamento, no había duda posible, todo era ropa tipo hawaiana, estampados multicolores, bermudas y chanclas. Al final de las maniobras hicieron el balance correspondiente. Los españoles resumieron todo perfecto, habíamos conseguido “reconquistar” todo el campo de maniobras, en un plazo más breve del pensado inicialmente. Como el batallón ingles no pudo actuar, el “Nápoles” también reconquistó los objetivos que inicialmente les habían adjudicado a los  ingleses, sus mandos dijeron que todo había ido bien, ya que aunque no habían podido cumplir ningún objetivo fijado, nada había salido mal. Esto me recuerda lo que comentare un poco más adelante, sobre los objetivos militares, pero debo concluir esta parte. Cuando finalizaron los ejercicios, los ingleses invitaron al batallón del Nápoles a realizar unas maniobras “en su terreno”, ya que los españoles, todos los días trabajaban en aquel duro campo de maniobras, que fueran a “conquistar” objetivos en la fría y gris Inglaterra, que se iban a enterar. Aquello sonaba a amenaza, más que a desafío. Pasado el verano, ya bien entrado el otoño, para Inglaterra se fueron los del Nápoles. Temiéndose lo peor, ya que nuestra ropa militar era famosa por lo poco que abrigaba, nadie se esperaba lo que les pasaría a los nuestros. Cuando volvieron venían muy contentos. Nos contaron, de buena fuente hablo, que prepararon unos “Juegos de Guerra” bastante completos, sobre el papel. La situación similar, nos han invadido, lo que nos obliga a replegarnos en el último reducto del campo de maniobras,  desde allí, hay que reconquistar todo el terreno. Si bien, esto debía ser duro, para los chicos del Nápoles, acostumbrados a tener que conquistar cerro a cerro, en el desierto de Viator, les ofrecieron un paseo, por un campo de maniobras que les pareció un campo de golf. No porque fuera todo verde, césped por todos lados, más bien porque  la colina más alta que debían conquistar, en nuestro campo de maniobras se calificaría de llano. Aquello era un paseo para ellos. El primer día habían cubierto los objetivos que correspondían a los tres primeros días de maniobras. Los mandos ingleses no aceptaron que los españoles se ofreciesen a cubrir los objetivos que se habían planteado inicialmente para los ingleses. Con este plan, antes de acabar el segundo día de maniobras, habían completado las maniobras pensadas para una semana. Mientras el batallón ingles cubría sus objetivos, lo que le ocupaba la semana completa de maniobras, los soldados españoles estuvieron de turismo en Londres, visitaron mas ciudades, algo recuerdo que compartieron guardia en Buckingham Palace con la reina Isabel II por allí, en prensa salió aquel detalle.

Como es lógico, los españoles dijeron que el resultado de aquellas maniobras había sido excelente, habían superado incluso  los más ambiciosos objetivos. Los ingleses también dirían que para ellos fueron  muy buenas maniobras. Esto me recuerda lo que quería comentaros de los objetivos militares. Recuerdo unas maniobras conjuntas con el ejército americano, creo recordar que en aquella ocasión, nos defendíamos de un desembarco por la zona del levante de Almería, había que replegarse y reconquistar, lo de siempre, vamos. El ejército americano vino con todo su potencial, alucinaban con nuestro material militar, en Estados Unidos, lo que nosotros teníamos como dotación fundamental, estaría en un museo. Todo lo que traían ellos era flamante, nuevo, armas, radios, vehículos, todo. Al final de las maniobras, el ejército español ofrece su balance. Algo así como: Reconquistados al enemigo todos los objetivos, en el plazo de tiempo previsto, por tanto el resultado de estas maniobras es excelente. Sin embargo, el análisis americano fue algo distinto. Recuerdo algo así como:

  • Cero muertes, excelente
  • Cero heridos graves, excelente
  • 5 heridos leves, menos del 5 %, por tanto excelente.
  • 1 vehículo averiado, menos del 3 %, por tanto excelente.

Y cosas así. No hablaron nada de los operativos propiamente militares. Nada de los ejercicios, nada más que de bajas, heridas o averías. Los españoles flipábamos, pero textualmente. Los que no fliparon mucho, fueron los de transmisiones. Para que las cosas queden en su correcto concepto, aclaro que esto pasó a principios de los ochenta, para que nos pongamos todos en situación. Lo de que los de transmisiones no fliparon mucho, merece una explicación. En caso de guerra, o de maniobras, las transmisiones por radio, son fáciles de interceptar. Por eso, en artillería, entre los puestos de mando, se tienden unas líneas de cable para tener conexiones físicas de telefonía. Así se pueden comunicar entre puestos sin miedo a que puedan ser interceptadas sus comunicaciones, el enemigo tendría que pinchar físicamente estos cables, algo difícil a priori. En estas maniobras, se tiraba una línea para comunicarse los españoles, los americanos hacían lo mismo y tiraban la suya también, al lado de la nuestra. Terminados los ejercicios del primer día, los españoles recuperamos nuestro cable, el mismo que habían extendido horas antes. Un sargento ve, como los americanos, cogen un alicate, cortan el cable y se van, mientras los españolitos recogemos el nuestro, para nosotros sería impensable semejante despilfarro. Este sargento se acerca a ver el cable americano, pensando que sería malísimo, de usar y tirar. Pero resulta que se encuentra con un cable excelente, mucho mejor que el nuestro. Piensa lo que piensa,  le dice a nuestros soldados, cuando terminéis de recoger el cable nuestro, recoger también el de los americanos. Los soldados de transmisiones no recibieron aquella orden con mucha simpatía. Esto lo solían hacer dos soldados, uno llevaba una espaldera, como una mochila, pero en lugar del saco, se ponía una bobina, andaba mientras otro soldado giraba aquella bobina recogiendo el cable. Esta maniobra, se repitió todos los días de maniobras. No piensen que esto se hacía a escondidas, ni mucho menos. Los americanos nos veían, pensarían mira que limpios, o cualquier otra cosa, pero no dijeron nada. Lo que sí puedo aseguraros, es que muchos años después, el cable que se utilizaba para estas transmisiones seguía siendo el made in USA, mucho mejor que el nuestro.

Muchas gracias por llegar hasta aquí, ya puestos, si puedes y te apetece, comparte enlace de este artículo con los botones de abajo, para conseguir la mayor difusión posible.

Como siempre, desearos lo mejor, nos vemos pronto.

soldadosmaniobras

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